El padre Gilbert Koffi Kouman llegó a Santiago del Estero allá por el año 2006 y rápidamente se ganó el afecto de la feligresía por un carisma muy particular. Ese afecto se robusteció aún más cuando la orden a la que pertenece ordenó el traslado a otra parroquia del interior del país, declarándose en rebeldía y ante la imposibilidad de llevar a cabo misas en los templos, ofició distintas celebraciones en diversos predios ante enorme cantidad de adeptos.La actividad del religioso tuvo ya repercusión en los medios en junio de 2006, en ocasión de disputarse el Mundial de Fútbol, cuando el seleccionado argentino jugó su primer partido con Costa de Marfil. Se mostró, así, amante del fútbol y conocedor del deporte, y declaró que varios jugadores africanos se destacan en los equipos europeos y que temía que una eventual derrota de la Argentina en ese partido alejara a los fieles de su iglesia.
Al final de cada Misa que presidía, se quedaba haciendo imposición de manos a todos los que voluntariamente se acercaran y se le han atribuido numerosas curaciones. Con el tiempo, su fama se fue extendiendo y a él acudían decenas de enfermos que buscaban el milagro de ser sanados, como así también habían personas que caían como desmayadas luego de haber recibido la imposición de manos de este sacerdote.Sorpresivamente, el Padre Gilbert se opuso a lo dispuesto por el Obispo y desafió a la jerarquía eclesiástica afirmando abiertamente que permanecería en la ciudad capital. Dijo al respecto: "Soy libre para ver la necesidad de la gente y si tengo que desobedecer para hacer bien a la gente lo voy a hacer, porque nadie me obligó a tomar los votos, que no son de esclavitud y que tampoco quitan la dignidad de las personas”; sobre su negativa a trasladarse de parroquia, sentenció “He venido para trabajar aquí, con humildad y para ayudar a los demás. No voy a ir a Nueva Esperanza, quiero continuar con mi misión, compartir la gracia que Dios me ha dado. Yo me voy a quedar en Santiago del Estero”.
Monseñor Polti, puso a los superiores de la Congregación a la que pertenece el Padre Gilbert y asintieron al pedido. A pesar de ello, el cura marfileño permaneció intransigente con su postura, razón por la cual se le impidió seguir presidiendo misas en la Parroquia de San Roque. En otra actitud desafiante, junto a sus colaboradores, el Padre Gilbert abandonó la Parroquia pero empezó a presidir misas en el Club Comercio Central Unidos, lugar en donde se realizan bailantas; en dichas celebraciones eucarísticas concurren alrededor de tres mil personas y las misas terminan pasada la una de la madrugada que es cuando todos los concurrentes pueden retirarse habiendo recibido la imposición de manos. Se atrevió a justificar su actitud comparándose con el mismísimo Jesucristo (¿?) cuando declaró en una homilía “así como Jesús realizó su misión, yo voy a continuar con mi misión, sin autorización ni permiso, porque mi deseo es trabajar en Santiago del Estero, donde la gente me necesita”.
No se hicieron esperar las manifestaciones callejeras de los seguidores del Padre Gilbert, quienes con pancartas y cánticos, se dirigieron a la casa del Obispo para exigirle que deponga su actitud.
Radio Exclusiva, una de las emisoras más importantes de la provincia, abrió los micrófonos a sus oyentes, y muchos de ellos se manifestaron en contra de la salida del padre Koffi de la parroquia San Roque. Muy pocos, en cambio, plantearon que el cura estaba "desobedeciendo una orden".
"Queremos que el padre Gilbert continúe. Con su imposición de manos, ha sanado a mucha gente de males tremendos. Gente con cáncer y otras enfermedades terminales fueron sanados por su mano".
El padre Gilbert dejó su impronta en Santiago del Estero. Declarado en rebeldía con la orden a la que pertenece, el sacerdote africano regresó a su país, Costa de Marfil, en el año 2009, y posteriormente volvió a la Argentina, instalándose en Buenos Aires. El 19 de febrero ofició misa nuevamente en Santiago, renovándose las muestras de afecto por parte de la feligresía.
Tras su ida, y luego de casi dos años de ausencia, retornó a Santiago del Estero. Lo hizo para colaborar con la parroquia San José del barrio Belgrano, y en su primera misa aquel afecto que supo ganarse quedó nuevamente de manifiesto, ya que el templo estuvo prácticamente colmado.
Allí, la multitud que se dio cita en la iglesia de Av. Belgrano y Juncal, acompañó con entusiasmo a Gilbert –que pertenece a la congregación Sagrado Corazón de Betharran- renovándose un vínculo prácticamente indestructible, ya sea ante la ausencia o la distancia.
